La estrategia alemana del hidrógeno impulsa el uso del amoníaco.
Una estrategia clara para el hidrógeno verde
La Estrategia Nacional de Hidrógeno de Alemania se publicó por primera vez en 2020 y se actualizó en 2023. La estrategia actualizada establece como objetivo alcanzar una capacidad de electrólisis nacional de 10 GW para 2030. Asimismo, prevé que la demanda alemana de hidrógeno y sus derivados alcance entre 95 y 130 TWh para ese mismo año. Los sectores prioritarios son aquellos donde la electrificación directa resulta difícil, especialmente la siderurgia, la industria química, el refinado, el transporte pesado, el transporte marítimo, la aviación y el futuro sistema eléctrico.
Sin embargo, Alemania no prevé cubrir esta demanda únicamente con la producción nacional. En 2024, el gobierno federal adoptó una Estrategia de Importación de Hidrógeno y Derivados del Hidrógeno. Dicha estrategia estima que entre el 50 % y el 70 % de la demanda alemana de productos de hidrógeno para 2030, es decir, entre 45 y 90 TWh, podría requerir importaciones. Estas importaciones pueden incluir el propio hidrógeno y sus derivados, como el amoníaco, el metanol, los combustibles sintéticos y otros productos derivados del hidrógeno.
El amoníaco como derivado del hidrógeno
Aquí es donde el amoníaco adquiere importancia estratégica. Alemania no cuenta con una «estrategia nacional del amoníaco» independiente, como sí la tiene para el hidrógeno. En cambio, el amoníaco se integra en la estrategia del hidrógeno, la estrategia de importación, la estrategia portuaria y la agenda de descarbonización industrial. En otras palabras, Alemania considera el amoníaco principalmente como un derivado del hidrógeno, un portador de importaciones, una materia prima industrial y un posible combustible del futuro.
Varios proyectos muestran claramente esta dirección. El proyecto Green Wilhelmshaven de Uniper es uno de los más importantes. Su objetivo es convertir Wilhelmshaven en un centro neurálgico para los portadores de energía basados en hidrógeno verde. La ficha técnica del proyecto europeo PCI describe la instalación de recepción de amoníaco prevista como capaz de importar hasta 2,6 millones de toneladas anuales de amoníaco renovable, verde o azul. También incluye almacenamiento de amoníaco, carga ferroviaria y una planta de craqueo de amoníaco a gran escala para la producción de hidrógeno renovable. La mayor parte del amoníaco se craquearía para obtener hasta 0,28 millones de toneladas de hidrógeno al año, mientras que otra parte podría redistribuirse directamente por ferrocarril.
¿Por qué es importante el craqueo con amoníaco?
Este proyecto explica por qué el craqueo de amoníaco se está convirtiendo en un tema clave en Alemania. La lógica no consiste simplemente en importar amoníaco para su uso tradicional como fertilizante, sino en importarlo como portador de hidrógeno transportable, craquearlo para obtener hidrógeno cerca del puerto y, posteriormente, suministrarlo a usuarios industriales a través de la infraestructura de hidrógeno alemana.
Alemania también está construyendo la infraestructura básica para este proyecto. La Agencia Federal de Redes aprobó una red nacional central de hidrógeno de 9.040 km, cuya puesta en funcionamiento está prevista para 2032. Alrededor del 60 % de la red se construirá a partir de gasoductos de gas natural ya existentes, con un coste total de inversión estimado en 18.900 millones de euros.
De la estrategia a la formación del mercado
El amoníaco renovable ya está entrando en los mecanismos del mercado. En la subasta piloto de H2Global, Fertiglobe fue seleccionada para suministrar amoníaco renovable a los puertos europeos a partir de 2027, con volúmenes que podrían alcanzar las 397.000 toneladas acumuladas para 2033.
La conclusión es clara: el amoníaco verde no es un tema secundario en Alemania. Si bien no constituye el eje central de una política específica sobre el amoníaco, sí es una parte importante de la estrategia alemana de importación e infraestructura de hidrógeno verde. Es probable que el mercado alemán se desarrolle en torno a los puertos, las terminales de importación de amoníaco, las plantas de craqueo de amoníaco, los gasoductos de hidrógeno y los grandes consumidores industriales.
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